Saber distinguir

Si hay un tema que genera controversias en la sociedad, ese es el aborto. Hay quienes se postulan fuertemente a favor de esta práctica y otros que no. No obstante, la ley en Argentina es más que clara: no está permitida esta aplicación y establece penas tanto para la madre como para el médico que lo lleve a cabo.

El artículo 86 del Código Penal, cuyos incisos 1º y 2º formulan que el llamado “aborto no punible”-no castigado- vale “si se ha hecho con el fin de evitar un riesgo para la vida o salud de la madre y si tal peligro no puede ser evitado por los médicos” –inciso 1º-, o bien “si el embarazo proviene de una violación o de un atentado al pudor cometido sobre una mujer idiota o demente” -inciso 2º-.

Según datos publicados en Crítica de la Argentina, se realizan, aproximadamente, 500 mil abortos por años en este país. Asimismo, el 79 por ciento de los argentinos está de acuerdo con el interrupción de un embarazo en caso de que una menor de 15 años haya sido abusada; y el 78 por ciento para cualquier mujer abusada.

Indudablemente, atentar contra la vida de las personas debe ser castigado, más aun si se trata de bebés en plena gestación y desarrollo.

Sin embargo, hay excepciones que deberían tenerse en cuenta. En los últimos días, se dio a conocer un caso en el que la frívola ley primó sobre el sentido común. Con esto no se quiere fomentar que no se cumpla lo estipulado por las leyes, sino que tendrían que existir concesiones ante determinados casos.

Uno de ellos es el ocurrido en Mendoza. En esa ciudad, una nena de 12 años había sido violada por su padrastro de 50. Como consecuencia del abuso la víctima quedó embarazada. Debido a esto la madre de la nena solicitó que se le practicara un aborto, a lo que el juez de Familia Germán Ferrer no autorizó, amparándose en el artículo 86 del Código Penal.

En este caso puntual, las leyes deberían quedar en segundo plano y, por lo tanto, se debió haber empleado el sentido común. Por más que la nena abusada no tenga ninguna discapacidad, no permitir que pueda interrumpir un embarazo causado por una violación es poco apropiado. En conclusión, no todo debería ser tan absoluto. Relativizar y ser más flexibles en cuestiones como las ocurridas en Mendoza.

Alta tensión


En los últimos meses, los argentinos se han acostumbrado a vivir de paro en paro: productores agropecuarios, maestros, empleados municipales. Sin duda se está ante la presencia de un conflicto político, económico y social de gran importancia. Tres Arroyos no está exento a este problema, que continuará durante las próximas semanas.

La fotografía de la ciudad en estos últimos días es inusual. Si se realiza un recorrido imaginario por los principales lugares de Tres Arroyos y se lo enfrenta con lo que está sucediendo, la imagen será diferente. Las oficinas de la municipalidad vacías; las aulas en silencio producto de la ausencia de profesores, alumnos que reclaman lo que es justo y les pertenece; marcha en frente del palacio municipal. Todos elementos que forman parte del actual escenario de la ciudad.

Los empleados municipales reclaman desde hace varios meses una recomposición salarial, además del pedido de derogación de la ley N° 11.757, la cual –según lo dicho por los voceros habituales del grupo- se avala la precariedad laboral.

Mientras que la situación es cada vez más tensa y deciden cómo seguirán sus medidas de fuerza, el intendente de la ciudad, Carlos Sánchez, muestra una postura firme, poco creíble, que enciende aún más el conflicto. En vez de aminorar el problema y buscar una solución, el jefe municipal parecería querer apagar el fuego con un bidón de nafta. Las consecuencias de la posible explosión parecen cada vez más incalculables.

En declaraciones a la prensa registradas en los últimos días, Sánchez expresó que: “le otorgamos (a los empelados municipales) un aumento que se adelantó a los índices inflacionarios. El hecho de que ahora pidan más plata bajo la excusa de compensar lo que no se les dio antes es una mentira absurda y malintencionada. (El sueldo de los trabajadores) fue incrementado un 20% por cierto, cuando en 2007 la inflación real, no la que dice el INDEC, era de 14%. Los gremialistas están llevando a los trabajadores a una posición difícil”, sentenció.

Mientras que el intendente asistió recientemente a la ciudad de Mar del Plata donde participó de un acto con el gobernador Daniel Scioli, sería interesante saber si dialogará con él respecto al conflicto que se está produciendo en su localidad.

Tres Arroyos está viviendo jornadas raras y cargadas de tensión. Sobre todo porque explota en el mismo momento en que otros sectores también reclaman por sus intereses y con un intendente que se muestra superado e imitando la actitud de la presidenta Cristina Fernández durante el conflicto con los productores agropecuarios.

Por el momento la problemática sigue. Las manifestaciones seguirán haciéndose presentes en la ciudad, cambiando –nuevamente- la postal tranquila y armoniosa a la que está acostumbrado el quehacer céntrico local. Los empleados municipales están cansados y están dispuestos a hacerse escuchar y buscar soluciones para su problema.

Será hora de ver cómo se maneja el intendente, que hasta ahora sólo mostró crudeza en sus palabras. Por el momento, se respira un aire cargado de bronca, con oficinas vacías, desorden y un conflicto cargado de alta tensión.