La gente en las calles se da cuenta. Desde finales de 2006 hasta la actualidad hubo una gran suba de precios en la canasta básica. El ejemplo de la semana fue el tomate. Hubo protestas y boicots de compras por sus costos. El gobierno tuvo que reunirse con representantes de los supermercados más importantes del país, para acordar una baja del 5 por ciento de algunos productos básicos.
No es la primera vez que la inflación dice presente en la Argentina. Ya a finales de los '80 y principios de los '90 la economía tembló por una hiperinflación. En ese entonces, se escuchaban frases paradigmáticas como “los precios suben por el ascensor. Los sueldos, por la escalera”. Paradójicamente, hoy por hoy la realidad no está tan distante de aquellos años.
Los primeros años de ejercicio del actual gobierno se vieron acompañados de una importante reactivación económica. Sin embargo, a la administración kirchnerista le llegó el 2006, cuando empezaron a cuestionarse los ya tristemente célebres datos del INDEC. La palabra inflación comenzó a oírse por la calles, pero el ejecutivo nacional parece hacer oídos sordos.
Según algunas opiniones especializadas, esta suba de precios se genera por el aumento de la masa salarial de la población económicamente activa, que está generando una mayor demanda, en un contexto de falta de inversiones que produzcan una mayor oferta que permita satisfacer esa demanda. Además, otros idóneos en el área señalan que desde el gobierno no se promueven ni el ahorro, como actitud financiera, ni las inversiones genuinas y productivas.
Por otro lado, hay razones estacionales que redundan en el aumento de los valores de algunos vegetales. Y es que la incidencia de un invierno muy duro (nevó en gran parte del país, situación que se da muy ocasionalmente) sencillamente daña los cultivos y hace que sus productos se aprecien más de lo habitual.
Más allá de estas razones, los precios suben y los salarios no crecen proporcionalmente. Según un almacenero tresarroyense consultado por Semana 3A, desde principios de este año hasta el corriente mes de octubre, el tomate subió aproximadamente un 300 por ciento. Además, entre otros vegetales que aumentaron exponencialmente su cotización se encuentran el zapallo y la hiper cotizada papa, devenida en virtual manjar para pocos.
Retomando, este nuevo pacto de rebaja de precios prefijado con los supermercadistas estará en vigencia hasta el 10 de diciembre, cuando el actual presidente deje su mandato.

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