De todos depende

El último sábado se registró en Tres Arroyos un episodio que refleja la poca tolerancia que tiene parte de la sociedad por estos días. En el estadio de Olimpo, se desarrollaba con normalidad el partido que protagonizaban el local y Agrario de De la Garma.

Cuando nada hacía pensar en la posibilidad de un incidente, el jugador garmense Martín Ramos, le propinó un golpe de puño al árbitro del encuentro, Aldo Soriano, luego de una falta que el juez había marcado en su contra.

Ahora bien, lejos de tratarse de un episodio extraordinario, similares situaciones ocurren día a día, en diferentes ámbitos del quehacer cotidiano. Aunque no siempre se trate de violencia física, las agresiones verbales se han transformado en moneda corriente y están a la orden del día.

Esto es consecuencia de diversos factores. En primer lugar, la situación se debe contextualizar con problemáticas que afectan a gran parte de la sociedad. El hecho que a la mayoría no le alcance el sueldo para satisfacer lo básico, produce que el nivel de sensibilidad vaya en aumento.

Asimismo, hay otros motivos que influyen en la poca tolerancia que tienen las personas, y que evidencian un alto grado de violencia social.

El exceso de individualismo y el ritmo acelerado de vida, son complementos que favorecen y alimentan esta problemática, y que a su vez son denominadores comunes de cualquier ciudad que posea un grado medio de habitantes, como es Tres Arroyos.

Ante todo lo dicho, y en procura de establecer una sociedad menos violenta, sería apropiado tomar conciencia de que este tipo de conductas, afectan a toda la sociedad y que, sin dudas, disminuyen su calidad de vida.

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